La sinceridad, esa navaja de doble filo que termina cortando la confianza.
Cúando cojo confianza, saco la sinceridad a relucir, como un arma lanzo cuchilladas sin entender que puede que mi rival no este preparado para recibir tales machetazos.
No soy consciente de que las heridas a veces son de muerte, y por una maldita curiosidad he podido joder una amistad sana.
Me crié en el seno de mentiras, y valoro la verdad, aunque duela,
pero a veces duele tanto que mata...
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